Buscando el norte

Seguimos de viaje, esta vez por el noroeste. Seattle y Portland, capitales del Estado de Washington y Oregón, y ya de paso hacemos camino hasta otro país, visita exprés a Vancouver.

Después de unas 13 horas de viaje en coche, llegamos al primer destino, Seattle. No sé si son los rascacielos o el mar pero algo hace que me recuerde a Nueva York. Quizá es que no hace demasiado que volví de allí o quizá sea la lluvia, porque sí, está más que comprobado que allí donde voy la lluvia viaja conmigo. Y es que una vez más está siendo un viaje pasado por agua. Al final voy a tener ganas de volver a Utah sólo para recordar cómo es el azul del cielo. Tras un par de días de ruta, esta vez con niños incluidos, por lo que la caminata no podía ser larga, y visita de lugares emblemáticos como el primer Starbucks (en España no lo piso pero aquí es mi templo), nos espera Vancouver a tan solo unas dos horas de distancia.

Pese a estar en otro país Vancouver no es muy diferente a cualquier ciudad de USA. No obstante, hace que me sienta más cerca de casa: ¡por fin alguien con sentido común que utiliza Km y no millas, kg y no libras! Me sorprende el retrato de la reina Elizabeth II de Inglaterra en los billetes y monedas de la ciudad, y es que esta mujer tiene todo un imperio, y gobierna también la monarquía parlamentaria de Canadá. No es más que una mera figura y no tiene mucho sino nada que decir (más o menos como nuestra querida consentida familia de sangre azul), pero nunca va mal un título más, vamos puro postureo real.

Estando al norte y tan cerca del océano vale la pena hacer una visita al acuario de la ciudad. No recordaba la última vez que pisé uno, y es que no estoy nada acostumbrada a hacer este tipo de turismo familiar, así que utilizo a mis niños de excusa ante mi fascinación frente a los colores del océano y la variedad de especies marinas. Para mi sorpresa, dicha fascinación se focaliza en las medusas. Nunca antes me había parado a analizar su movimiento, de hecho siempre las he repudiado. Las únicas ocasiones en que las he podido ver han sido en la playa de Castelldefels , la mayoría de las veces muertas en la orilla, algo poco digno de admirar. Pero por fin entiendo por qué pueden estar como fondo de pantalla de Windows, increíble. Aunque pueda sonar contradictorio, parece que la belleza de las especies marinas nos abre el apetito, y acabamos comiendo en los mejores restaurantes de la zona. Se acabó el comer sándwiches de pavo insulsos día sí día también. Esto es algo a lo que pude adaptarme con facilidad asombrosa.

El día en que nos dirigimos al museo de arte resulta ser el 20 de abril, o lo que es lo mismo el 4/20, día internacional de la marihuana. ¿Por qué? Por lo visto es un dicho en América para referirse a todo lo relacionado con dicha planta. La historia empezó cuando unos jóvenes se reunían a esta hora a la salida de la universidad para darle unos tiros a la plantita, y así quedó reducido a 4:20. Prosigo con nuestra excursión al museo. A la entrada de este nos reciben dos porros de tamaño monumental en la entrada, rodeados de un mercadillo de María con concierto incluido donde adquirir todo tipo de productos verdes: semillas, cogollos, liados, galletas, chucherías, remedios… Cada vez que alguien entra al museo nos sacude una ráfaga que desprende el mismo hedor que salía de las comunas hippies en los 60. Al día siguiente hacemos parada técnica en Seattle, pero al llegar a la frontera con USA, el perro rastreador de aduanas se detiene a olfatear nuestro coche, así que nos hacen parar en la frontera. Ya me extrañaba a mí que no me aconteciera algún percance en aduanas, soy propensa a este tipo de situaciones. En fin, he aprendido a llevarlo con filosofía, y es que si no fuera por estos entrañables percances no tendría mucho que contar…

Aventuras Newyorkinas y demás

7 dias en NY, o mejor dicho 7 días en Manhattan. Una semana es insuficiente para recorrerse la ciudad que nunca duerme, y es que por algo la llaman la gran manzana. Como es bien sabido, en toda gran ciudad hay un número considerable de chinos y el caso de NY no podía ser una excepción. El barrio chino de esta ciudad, situado en Manhattan, es enorme, y por lo que pudimos comprobar no es el único. Nuestro hostal se encontraba en Brooklyn, en lo que podría ser Chinatown II. Después de 7 horas de vuelo, casi un día sin comer me aventuro a pedir en uno de los carritos de comida unos chicken fingers. (¡foodtrucks! Véase NOMNOM). En mi américa profunda esto es pollo rebozado, pero en el carrito de una china en pleno Brooklyn esto es literalmente como suena, la pezuña de un pollo. Pese a estar muerta de hambre me entra una pequeña arcada.

Después de esta absurda pero necesaria introducción, dejar las maletas y descansar conseguimos recorrer los puntos clave de la ciudad. No creo que sea necesario hablar de la estatua de la libertad, las vistas del Rockefeller o el puente de Brooklyn. Dos de las experiencias que me resultaron auténticas y que debes aprovechar en tu estancia en Nueva York son: ver un musical e ir a ver una misa de góspel en Harlem.

El musical que fuimos a ver se llama STOMP. Es un grupo que combina percusión, movimiento y comedia visual , todo sin decir una sola palabra y que por tanto entenderás sin problemas. Son capaces de hacer música con cualquier material, desde bolsas de basura pasando por cañerías o tapas de cubos de basura. Fueron capaces de hacer que esto resultara de lo más fácil. Y así salí del teatro, con ganas de coger cualquier cosa de la basura y ponerme a dar golpes sin sentido, pese a que mi oído musical y mi sentido del ritmo son completamente nulos. Por suerte se me pasó el subidón y opté por no pelearme con los vagabundos por cuatro chatarras.

En cuanto a la misa góspel es algo que está cada vez más generalizado, así que están acostumbrados a los turistas. El mejor día para ir es el domingo, así que después de haber salido la noche anterior por una de las discotecas míticas, Cielo, nos dirigimos a la misa de 11 y como era de esperar llegamos justo cuando finalizaba la misa. Después de nuestra decepcionante mañana en Harlem volvimos el miércoles por la tarde noche (por suerte también hay góspel en algunas iglesias) y puedo asegurar que fuimos a parar a una de las más auténticas, (presenciamos hasta un desmayo).

Toda la gente de color vestida de gala. Empieza la “misa”, por llamarlo de alguna manera, con alguien de entre el público que empieza a cantar mientras uno aplaude, otro le sigue y otro se levanta (sí, muy espontáneo todo). Acto seguido, el coro de góspel empieza a cantar, mientras la gente lo vive, cada uno a su manera, al son de algunos aleluya de por medio de forma completamente aleatoria. Lo mejor de todo el reverendo, o pastor o como se llame dicha figura, que más que predicar explicaba una historia de vida, de lucha, de esperanza en forma de rap. Decía frases cortas y contundentes, al final de cada una sonaba un golpe de batería mientras un oyente alzaba las manos al cielo, el otro le contestaba y la otra rezaba. Después de esto, algunos fieles se acercan al pastor a explicarle sus penas o a que les curen sus males. El pastor les susurra al oído mientras otro individuo les aguanta por detrás por si alguno se cae, y así fue. No acabé de entender por qué había tanta expectación al respecto, deduzco que se debe a que el señor se personifica en nombre del pastor o algo por el estilo. Una mujer de color me animaba a acercarme al pastor, por suerte ni se me pasó por la cabeza, acto seguido se desmaya la mujer que estaba hablando con el pastor. Después de esto tuve suficiente.

Hay quien piensa que Harlem es un barrio peligroso (está al sur del Bronx), pero yo no creo que lo sea, menos después de ver lo que nos esperaría en Washington DC. También debo advertir de que mi umbral del peligro está por encima de la media, y es que tiendo a exponerme a este tipo de situaciones extrañas sin saber por qué.

En la capital de EEUU estuvimos un par de días, y nos resultó suficiente. La zona en que se encontraba nuestro hostal era de lo más turbia. Éramos las únicas blancas en el autobús, y no es que tenga nada en contra de los negros ni quiero generalizar, pero había más de un individuo más que peculiar. Pese a que el alojamiento estaba en esta zona y que no estaba precisamente limpio las paredes estaban repletas de notas de agradecimiento al que bautizamos como el tío Bill, el dueño del hostal. Teníamos bastante claro que él mismo falsificaba todas esas notas tratando de hacer diferente caligrafía para aumentar la categoría del hostal.

En cuanto a la visita de la ciudad se basa en recorrer los edificios burocráticos y administrativos y gubernamentales (capitolio, memoriales de presidentes difuntos y museos). Yo tuve bastante con un día y medio, hay museos bastante únicos como el museo del crimen o el del espacio, pero si no eres muy fan de este tipo de turismo… ¡yo me quedaba con San Diego!

California trip

Después de 6 meses en Utah iba siendo hora de ir un poco más allá, y lo hemos hecho por todo lo alto. Tras salir de casa, más de cinco horas seguidas acompañadas de la nada a parte de infinitas montañas nos indicaban la salida del despoblado oeste, también llamada la América profunda. Cinco horas más de coche hasta llegar a un atasco monumental nos anunciaban la entrada a la gran ciudad. Fue la hora y media de atasco más agradable de la historia, (por fin podía ver el mar que tanto me recordaba a mi querida Barcelona), aunque también la más larga, porque sabíamos que tras el puente que intentábamos cruzar nos esperaba el bullicio de una gran ciudad, San Francisco. 

San Francisco. 23, 24, 25, 26  de febrero

El hostal se encontraba en pleno centro. Podría acabar aquí esta descriptiva frase y obviar el resto de crítica, pero es algo que no voy a hacer. En la calle trasera malvivían unos cuantos vagabundos dementes (estos no me recordaban a mi querida Barcelona). La palabra colchones es demasiado fuerte para designar la espuma del grosor de un papel sobre la que dormíamos. Si hubiésemos juntado las cuatro láminas quizá sí podría llamarse colchón. Aunque San Francisco no sea el lugar más frío del mundo, la primera noche tuvimos que dormir con chaqueta. Hay que tener en cuenta que estamos en febrero y que existe un factor climático llamado humedad y que es capaz de convertir en leona a toda fémina ya que entre otras cosas consigue disminuir la sensación térmica. La siguiente noche voy un poco más preparada para pasar la fría noche en hostales de esta índole, pero un calor infernal me sorprende. Aunque el radiador tenía un regulador de la temperatura, es inútil o decorativo, los ardores se apoderan de nuestro ser. Pese a tantos peros visitamos la ciudad, muy europea por cierto. Acostumbrada a ver únicamente a las numerosas familias americanas y a algunos cuantos mejicanos se me hace raro descubrir las diferentes etnias deambulando por la ciudad de nuevo. Un día de lluvia nos dirigimos al ayuntamiento, preguntamos por una visita rápida por este pero no nos es posible ya que estaban celebrando no sé qué acto conmemorativo. No sabemos aún cómo acabamos inmersas en dicho acto privado, cenando por la face.

Yosemite y Sequoia Park.  27 y 28 de febrero

Bajamos en coche por el interior de California para ver uno de los parques más importantes del estado, Yosemite. Como en la mayoría de grandes parques naturales hay autobuses gratuitos que te permiten hacer ruta por el parque. Hicimos noche en un motel de carretera en Fresno ya que se encontraba a mitad de camino respecto a nuestro siguiente destino. Motel bastante peculiar por cierto. Fuimos a cenar a un Pizza hut de la zona, y en vista de los individuos que encontramos alrededor del motel  además de travestis y un par de coches de policía, a última hora decidimos cenar en el motel por si nos petaban el coche.

No conformes con nuestra caminata de alta montaña del día anterior, nos dirigimos al “Sequoia Park”. Esta vez dejamos la caminata de lado, llevábamos el calzado menos apropiado del mercado y la lluvia nos servía de excusa para evitar una ruta de más de 15 minutos.  Pese a todo pudimos hacernos la foto con el árbol más grande del parque y del mundo, el General Sherman, imposible de abarcar entre las 5 viajeras ya que el árbol tiene un grosor de 11 metros de diámetro.

Los Ángeles. 29, 1, 2 de marzo

Cómo se nota que quien hace las películas es Hollywood. La verdadera ciudad de LA no es como la pintan las grandes compañías cinematográficas. Existe el pijerío de Beverly Hills, las limusinas rodeando Hollywood, los palacios ajardinados, las palmeras tísicas de longitud infinita, pero esto no es Los Ángeles real. La otra cara de Los Ángeles, donde vive la gente de a pie, la downtown, es bastante sucia y peligrosa. Al girar la esquina de una calle cualquiera puedes encontrarte inmerso  en uno de sus guetos. En cuanto a la ciudad es enorme y el tráfico horrible pese a los 6 o 7 carriles que tienen en cada sentido de sus autopistas.

Tuvimos la suerte de estar de estar en los Ángeles el mismísimo día de la celebración de los Oscar, el 1 de Marzo, así que fuimos a los alrededores del teatro Kodak que ahora recibe el nombre de Dolby. Las calles estaban ya cerradas al público, pese a todo, pudimos ver las limusinas pasar, alguna que otra manifestación espontánea y sobretodo gente extraña, gente muy extraña. A la mañana siguiente entramos al lugar de celebración, pisamos sobre el mismo asfalto en que los artistas se paseaban la noche anterior y cabe decir que el interior del edificio era menos glamuroso de lo que podía esperar. Lo dicho, quién si no es Hollywood va a ser capaz de maquillar la realidad.

San Diego  3, 4, 5 de marzo

2 horas al sur, el sol y las palmeras abren paso a lo que para mi es la antítesis de LA. Considerada como una de las ciudades más seguras de EEUU la influencia hispana es palpable en la ciudad. Un fraile español fundó la primera misión en san Diego en 1769, hasta 1822, cuando consiguió la independencia y estuvo bajo el mandato de Méjico. Finalmente, la era mejicana de San Diego acabó en 1846. En la Old Town o centro histórico conservan las tiendas y restaurantes de la época que han sido restauradas o convertidas en museos y que captan las diferentes influencias que caracterizan la zona, al más puro estilo far west, ¡por fin algo histórico! Definitivamente no me importaría quedarme en San Diego una buena temporada, es una ciudad increíble.

La frontera con Méjico queda a 20 minutos de la ciudad, así que fuimos a la ciudad colindante, San Isidro, a ver la línea que separa los dos mundos. Tras dejar el coche aparcado en un escampado había que caminar una milla y media para llegar a la línea separatoria. Atravesamos un campo semidesértico vigilado por 4 helicópteros que sobrevolaban la zona, caminamos sobre una preciosa playa desierta (dado el difícil acceso), hasta llegar a dos vallas que separan USA de Tijuana. Al otro lado, una de las ciudades más peligrosas de América y del mundo.

Las Vegas/ Gran cañón  6, 7, 8, 9 de marzo

Una vez mas, parada técnica en Las Vegas o Sin City, ciudad del pecado. Visitamos la antigua  ciudad de Las vegas, donde empezó todo. Curiosamente, los primeros blancos en asentarse fueron los mormones hacia 1855, fecha en la que pasó a formar parte de los Estados Unidos, ya que hasta entonces pertenecía a Méjico. Intentaron convertir a los indios que habitaban el asentamiento, se deduce que sin éxito. No fue hasta el 15 de mayo de 1905, con la llegada del ferrocarril cuando nació la ciudad de Las Vegas. Con la legalización del juego en 1931 comienza su expansión y con ello la construcción de grandes hoteles con casinos de juego.

Tras el boom de los casinos, a unas pocas millas se expande lo que hoy en día se conoce como las Vegas, donde se encuentra la Strip y sus impresionantes casinos. Es conocido que muchos de los primeros inversores procedían del sindicato del crimen; El Flamingo, el primer gran hotel y uno de los más emblemáticos del Strip, fue mandado construir por el gánster Bugsy Siegel.

Nos dirigimos al Gran Cañón. A 4 horas y media de Las Vegas, merece totalmente la pena conducir 9 horas en un mismo día para visitarlo, (después de esto las distancias en España me parecerán ridículas). Pese a no ser una fanática de los ríos en general y de las rocas en particular, es una visita indispensable.  Y es que la mayor parte de las rocas sedimentarias que se pueden observar en el Gran Cañón van desde los 2000 millones de años de antigüedad y las vistas son increíbles desde cualquier punto del parque.

No todos los días uno tiene la oportunidad de: cenar delicatessen en el ayuntamiento de San Francisco, abrazar o mejor dicho no abrazar al árbol más grande del mundo, estar a una calle de la gala de celebración de los Óscar, disfrutar de una playa cualquiera en San Diego o ver un atardecer en el Gran Cañón. Y además, acompañada de alguien incondicional 😉

NOMNOM

El pasado fin de semana pude asistir al Startup Weekend Provo (SWP), un encuentro de emprendedores, progrmadores, sponsors, diseñadores… que permite hacer los sueños de muchos realidad. Se propone una idea y se dispone de un fin de semana para intenar llevarla a cabo, 54 horas concretamente. El primer dia se exponen las ideas que en un par de dias seriamos capaces de materializar. El proyecto en el que Ryan y yo decidimos formar parte es “nomnom finder”, una idea original que nace de la necesidad de consumir comida local sobre ruedas.

Me explico, en muchas de las grandes ciudades de EEUU se vende comida en camiones ambulantes que pululan por la ciudad, como el famoso camion de los helados que tanto salia en los Simpsons y que llenaba de ilusion a tantos. Pues bien, por que esperar a que llegue tu camion de comida favorito si podemos ir a buscarlo?? Nomnom finder te ayuda a satisfacer esta necesidad, en tres dias conseguimos poner en marcha una aplicacion movil que te permite localizar, seguir y votar a tu camion de comida favorito, este donde este, a la vez que informa a los propietarios del camion de donde se encuentran sus clientes potenciales, lo que se dice una win win situation. Tu quieres encontrarlos y ellos tambien, todos ganamos.

Despues del SWP decidimos que debiamos seguir adelante. El premio del publico corroboro la necesidad de materializar lo que empezo como 6 letras sobre un papel. Desde aqui aprovecho para hacer un llamamiento, dadle a me gusta en nuestra pagina de facebook o echadle un vistazo a la pagina web, necesitamos promocionarlo para seguir buscando nuestro “nomnom”  que viene a ser lo mismo que ñamñam. http://nomnomfinder.com/

Lógico, ¿verdad? No en Utah.

Pongamos que es sábado por la noche y quieres comprar alguna bebida alcohólica para celebrar…., no nos engañemos, no necesitamos excusas. Lógico, ¿verdad? No en Utah. Analicemos los motivos que te harán sentir como un auténtico criminal.

1. Te diriges al supermercado para comprar unas birras y preparar tu guateque particular. Lógico, ¿verdad? No en Utah. El único alcohol que puedes encontrar en estas grandes superficies debe contener menos de un 3% de alcohol. Si eres menor de 40 años te piden el DNI en cualquier lugar, sería todo un peligro para la sociedad que te tomaras una copa con 20 años ( no es legal el consume de bebidas alcohólicas hasta los 21). Eso sí, a los 16 e incluso a los 15 puedes conducir, por no hablar de los tiroteos producidos durante este mes en los colegios estadounidenses.

2. Como no te apetece beber aguachirri te diriges al liquor store, parece fácil ¿verdad? No en Utah. En otros estados también hay tiendas específicas para comprar alcohol, pero en Utah están partiularmente escondidos, nunca los encontrarás si no tienes dicho propósito, así que dar con ellos se convierte en toda una odisea. Si encima eres extranjero prepárate para llevar hasta el pasaporte, el dependiente puede pensar que estás suplantando tu identidad con un falso DNI para comprar una triste botella de vino.

3. Estás en un restaurante, esperando a que te den mesa porque el lugar está abarrotado y pides una caña para amenizar la espera. Lógico, ¿verdad? No en Utah. En este estado no puedes beber sin tener un plato de comida delante. De hecho, si pides una copa te la sirven tras la llamada Zions curtain. Este es el nombre que recibe una partición única en los restaurants de Utah, esta barrera impide ver cómo el camarero te sirve el cubata, no vaya a ser que los niños vean el crimen que están cometiendo. Vale, estamos en un bar, puede haber niños etc. Veamos qué sorpresas nos deparan en los clubs o discotecas. Aquí la gente bebe, debería ser lógico, ¿verdad? No en Utah.

4. Por fin llegas a la ansiada discoteca, pero pronto descubres que es un lugar de lo más decadente en los que puedes encontrar todo tipo de individuos, que se pueden definir con cualquier adjetivo salvo “normales”. Te diriges a la barra, ¡aquí no hay Zions curtan!, te emocionas y pides un cubata pero… sabe a Coca Cola. La cantidad de alcohol está limitada a una onza por cubata, que sería el equivalente a apenas un chupito de alcohol en un vaso lleno de hielo y la mezcla que decidas echarle. Ante esta lamentable situación, pides dos, todavía te quedan esperanzas, después de no haber probado gota de alcohol 2 minichupitos pueden conseguir ponerte un poco chispilla, pero descubres que sólo puedes pedir de 1 en 1, y no, no vale decir que es para tu amigo. La noche avanza, el garito cierra a las 2 y a falta de una hora para el cierre acabas pidiendo una cerveza. Cada vez parece menos lógico que te apetezca si quiera el mero hecho de pedir una birra, ¿verdad? Efectivamente, están logrando su objetivo. Una hora antes del cierre tienen prohibida la venta de alcohol porque en esa hora debes ponerte sobrio para llegar a casa. Visto lo complicado que es tomar unas copas, más te vale tener una buena excusa para tomar unas cervezas. Lógico, ¿verdad?

No todo es blanco o negro. Es gris.

El otro dia fui a ver un partido de la NBA. Como en todos los eventos de este tipo, antes de empezar el partido cantan el himno de la nación mientras ondean la banderita. Todos en pie, se deben quitar las gorras/os sombreros y deben ponerse la mano en el pecho blabla…Hasta ahí vale, ya me he acostumbrado a hacer el paripé. Pues bien, para hacer tiempo en uno de los descansos que hay entre los cuartos del partido, el cámara del estadio se dirigió a un hombre vestido con el uniforme de militar, que por cierto estaba sentado a mi lado.

Según la cámara le enfocó, cogió su gorro de camuflaje, se lo puso en lado del corazón y dirigió su mirada al horizonte, en plan Americano. El público se levantó y empezó a aplaudirle durante un buen rato. Me sentí obligada, literalmente, a hacer lo mismo, de lo contrario no lo habría hecho. Como podéis entender me pilló bastante desprevenida y no entendía por qué motivo debía aplaudirle, pero puesto que me encontraba al lado del hombre y me estaban empezando a mirar raro tuvimos que unirnos a la multitud.

Y es que enfocan a dicho militar o peor todavía a un policía en un partido de fútbol en España y saldría rebanado. No debe ser casualidad que tengan prohibido llevar el uniforme fuera de servicio. Tendría mucho peligro saber dónde vive el policía que velando por la seguridad del ciudadano tuvo que ponerte una multa, que seguramente merecías, mientras que aquí el Shérif puede permitirse el lujo de aparcar el furgón policial en la puerta de su casa. En España ya se habría quedado sin ruedas, mientras que en EEUU cualquier miembro que vele por la seguridad de los ciudadanos es considerado un héroe nacional. No hay más que ver a Rick, el protagonista de Walking Dead y Shérif del condado. No me imagino a un mosso d’esquadra o a un guardia civil defendiendo a la población de los zombies, o aún más surrealista siendo un héroe nacional.

Deberíamos ser algo más tolerantes y buscar un término medio. Me niego a aplaudir a un militar. Me parece muy bien que se vaya a la Guerra para “defender” a un país, él elige tirar/recibir bombas así como un médico decide salvar vidas, un profesor decide educar y un basurero recoge la basura que generamos. No he aplaudido ni a unos ni a otros hasta ahora. Pero tampoco creo que debamos ir pinchando las ruedas de los coches.

El síndrome del ecuador

La semana pasada hicimos un encuentro con españoles en la “Brown House”, que como su nombre indica no es más que una casa de color marrón. Parecía un nombre ingenioso, pero es tan obvio que deja de serlo.

Cuando se hace una reunión de estas características (gente de España que queda para comer), es evidente que no se queda exclusivamente para comer. Parece evidente, pero cuando aquí se queda para comer acostumbra a ser exclusivamente para comer. No se espera a que todo el mundo esté en la mesa y una vez finalizada la comida no hay tiempo de hacer digestión alguna. Y es que para nosotros no es más que una excusa barata para pasar un día entero viviendo a nuestra manera. Se sabe a la hora que se va pero nunca a la que se vuelve.

Algo tan absurdo como hacer tres horas de sobremesa o comer hasta que no puedas más, (siempre reservando ese segundo estómago que a todos nos aparece cuando llega la hora del postre) son cosas que se echan de menos cuando estás tan lejos de casa. No obstante, el momento más emotivo de la noche llegó cuando vi a la reportera de TVE bajo el olor de una rica tortilla de patatas de fondo, totalmente como en casa en la Brown House. Y es que me encuentro a mitad de esta experiencia, justo en el ecuador, y supongo que ayuda a ponerme algo melancólica, aunque a la vez no quiero imaginarme el momento de dejar a los Roghaar. La familia no se elige, pero estoy segura de que si hubiese podido elegir a mi familia Americana los habría elegido a ellos.

Volviendo al motivo colateral de la reunión, y dejando de lado esta absurda nostalgia, es evidente que acabamos hablando de nuestro pequeño país, y se echan de menos cantidad de cosas banales, que son al fin y al cabo las que hacen tu día a día más llevadero, como tomar unas cañas en el bar más cutre del lugar o dar un paseo por la plaza del pueblo. La comida, la gente, la cultura… Pero luego piensas en el futuro que te depara en este rico país en muchas cosas pero tan pobre en tantas otras, como son las oportunidades. No quiero regodearme hablando de los políticos, la corrupción, el desempleo… Y es que aunque me llene de alegría ver a la presentadora de TVE me enerva ver las noticias. Un trastorno bipolar se apodera de mi ser, son sentimientos contradictorios, los mismos que siento por la madre patria.